La Tercera Atención


En la primera atención, la mente agota sus recursos con el ejercicio de un raciocinio desmedido, bajo el peso de las emociones o el estrés del día a día. Existe un alternativa en la segunda atención para encontrar un punto de reposo, un espacio donde los pensamientos turbios carecen de lugar para quedarse.
La segunda atención se alcanza, de muchas maneras pero en todas se necesita un momento mínimo para atenuar el diálogo interno. Una vez en ese estado, los pensamientos sombríos no pueden sostenerse. No tienes que esforzarte para cambiarlos o apartarlos, no tienes que meditar o relajarte porque ocurre solo. Sin que te des cuenta, la forma en que usamos la mente empieza a cambiar cuando pasas de la primera a la segunda atención.

Así acontece... El peso de los contenidos de nuestros pensamientos cotidianos, quedan fuera de lugar , como si estuviesen en el sitio equivocado donde no son bienvenidos y son desplazados por otros más ligeros, acaso porque en ese territorio no prosperan las obsesiones, las ansiedades o los agobios, que pertenecen a otro nivel de funcionamiento inferior. No estoy hablando del resultado de un ejercicio de meditación avanzada... Porque se puede meditar en la primera atención. Me refiero a la segunda atención, un estado en el que se puede hacer y pensar lo que quieras, pero ya no es lo mismo que antes.

Y si amplías tu nivel de conciencia y pasas a la tercera atención, el ver te adentra en un ámbito más fluido y leve donde puedes descansar de la bruma perenne que nubla la mente liberándote de ser el eterno rumiador de ideas y emociones. La segunda atención persiste, pero la primera recesa, ya eres incapaz de registrar sensaciones que procedan de tu cuerpo o entorno físico.. Si te hablan, no escuchas pero reconoces lo qué demanda de tí esa persona, no a la persona misma, sino su necesidad o urgencia. Si te tocan no sientes en tu piel el contacto de los dedos, pero sientes el reclamo, no de la mano, sino de otra conciencia. No hay personas ni manos en la tercera atención, ni casas ni sillas Hay contenidos de energía y conciencia fluyendo y tu misma conciencia es parte de esos contenidos y del tejido que les interconecta.

Cuando te abres profundamente al Ver y rebasas las fronteras de la segunda atención para alcanzas la tercera, te haces plenamente consciente de que la estructura de tu cuerpo y de tu mente son una extensión de lo que ves y el "uno mismo" entras en pausa para disolverte en las cosas que te rodean. Puedes ejercer tu raciocinio pero el pensar se convierte en un proceso con diferente calidad, intenso pero leve como el viento, sin fijaciones pero coherente y sostenido. Es un estado luminoso que no agota tu energía mental, al contrario la preserva y la promueve. Todo piensa contigo, un estado en el que tus pensamientos modulan realidades condicionando los eventos físicos, biológicos y psicológicos a diferentes escalas, con tu mera presencia o con solo enfocar la conciencia sobre algo.

A ese proceso en el que la naturaleza sutil de la realidad se hace una contigo y piensa tus pensamientos, como mismo tu cuerpo sigue a la demanda de tu cerebro, se le llama intento. Intentar significa, bajo esta premisa que una necesidad que nace en las profundidades de tu mente prospera en la realidad como un evento que promueve tendencias y condiciona el devenir., encausando las brújulas de un destino que surge de tu necesidad. El intento es origen que en esencia condiciona el contenido y la tendencia de la necesidad de la conciencia. Acecho es el acto de ejecuta como revelación a modo de manifestación el evento condicionado por el intento. Acechar es la capacidad que tiene la conciencia nagual influir sobre el derrotero de los eventos manifestados al influir sobre los mas esenciales mecanismos que determinan la aparición o cambio de cualquier evento físico, biológico, piscológico o espiritual manifestado bajo la tendencia moduladora del intento.

Solo acecha quien intenta y se intenta ensoñando. En la primera atención existe el propósito y la determinación. Lo tonales no pueden intentar, carecen de la energía suficiente y del estado adecuado. Sola la conciencia nagual intenta desde su conciencia de ensueño y modula el devenir mediante el ejercicio del acecho, niveles de atención que solo empiezan a manifestarse a partir de la segunda atención.

En la segunda atención una persona piensa y puede intentar pensando. Ya es capaz de intentar, pues tiene activa la atención de ensueño y despierta la atención de acecho. Pero ha de pulir su capacidad ensoñadora porque solo acecha ensoñando. Los dominios del ensueño colman las profundidades de la segunda atención y en este nivel de funcionamiento de la mente nagual el devenir condicionado por la causalidad se manifiesta en el mundo tonal a modo de señales.

En la tercera atención pensar e intentar se convierten en una misma acción, porque los dominios del acecho entreteje sus hilos en el tejido de la tercera atención permeando de intento todo sus rincones.

En la tercera atención la conciencia nagual ensueña acechando. La deriva generada por la presión de la necesidad encarrila los derroteros propiciatorios de las causalidades generando sincronicidades a una escala y en una magnitud tan alta, que solo pueden ser vislumbrados en la segunda atención y resultan desapercibidos para la conciencia tonal. incapaz de interpretar por si mismo cualquier señal a ese nivel.

 

© Dr. Cristian Salado.

  

Extraído del manual del curso:
"Acecho I. Condicionando el devenir "

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© Cristian Salado.

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