Efecto de Atenuación y Potenciación Sinérgica.

La capacidad de respuesta de un paciente es determinante cuando queremos valorar la conveniencia o no de implicarse en una terapia de equipo.
El estado de reactividad del paciente depende de factores Tonales o naguales y estos dependen a su vez de factores hereditarios y adquiridos o circunstanciales.

Los factores hereditarios, son aquellos con los que el paciente nace, los que determinan que la hiperreactividad del paciente sea inmanente a su propia naturaleza, porque nace con esa cualidad.
La capacidad de respuesta mediada por factores tonales es, por ejemplo, el tipo de enfermedad que tiene el paciente, el grado de cronicidad, la intensidad el daño, la edad, etc.
La capacidad de respuesta mediada por factores naguales dependen de la flexibilidad o rigidez con la que la conciencia de las personas se mueve dentro de los límites de la primera o segunda atención.
La reactividad de un paciente está determinada por su nivel respuesta ante las influencias sutiles tenselares capaces de desencadenar respuestas específicas o generales y se relacionan con su sensibilidad; como norma un paciente hipersensible es hiperreactivo. un paciente hiposensible es hiporreactivo.

 

Esta grafica acampanada sirve para inferir las posibilidades que tiene los distintos grupos de pacientes de responder adecuadamente a cualquier tipo de terapia tonal o nagual. 
Hacia la zona azul e izquierda de la gráfica se encuentra el porcentaje de los pacientes de lo que cabe esperarse una elevada capacidad de respuesta
En ella se observa que el 13,6 % de la población expresa una elevada capacidad de respuesta dependientes de su hiperreactividad y un 2.1 % de las personas son suprarreactivos y sus capacidades de respuestas ante las terapias sutiles son extraordinarias.
En un sentido nagual la mayor parte de las personas hipersensibles expresan esa cualidad que les caracteriza desde el nacimiento como naguales potenciales

En un sentido Tonal, los pacientes portadores de enfermedades agudas, de muy reciente instalación, de menor edad, sanos con anterioridad al daño ocurrido, aunque este sea muy intenso pueden responder en correspondencia con un grado de hiperreactividad o suprareactividad ante las terapias sutiles.
Hacia la zona roja y derecha de la gráfica se encuentra el porcentaje de los pacientes de lo que cabe esperarse una pobre capacidad de respuesta ante las terapias sutiles.
En ella se observa que el 13,6 % de la población expresa una baja capacidad de respuesta dependientes de su hiporreactividad, con este grupo de personas apenas se obtienen resultados importantes o duraderos y necesitan muchas sesiones de terapia y un 2.1 % de las personas son arreactivos y sus capacidades de respuestas ante las terapias sutiles son casi nulas
En un sentido nagual la mayor parte de las personas hipersensibles mantienen una funcionalidad que les fija en los ámbitos de la primera atención 

En un sentido Tonal, los pacientes portadores de enfermedades crónicas, de muy larga evolución, de mayor edad, previamente enfermos antes al daño ocurrido sea este leve o muy intenso pueden responder en correspondencia con un grado de hiporreactividad o arreactividad ante las terapias sutiles. Necesitan de mucho tiempo e implicación.
En la zona central de la campana se encuentra el 68 % de la población restante que son normorreactivos. 

Los factores adquiridos pueden influir en la modificación de la reactividad del sujeto acrecentándola o atenuándola, moviéndose hacia ala derecha o hacia la izquierda de la tabla.
Ciertas condiciones propician que el sujeto se torne más sensible, ejemplo, adentrarse en la segunda atención y desplegar configuración nagual, confiere hiperreactividad a un sujeto anteriormente normo-reactivo.

Por el contrario, algunas condiciones mórbidas, enfermedades, limitaciones de la energía y la conciencia, etc... pueden mermar considerablemente la capacidad reactiva de una persona y tornarlo hipo-reactivo o a-reactivo. 

En el Test N.º 2 intentamos evaluar las condiciones del paciente y su nivel de reactividad que deberíamos esperar según el estado en que se encuentre, en el momento de la terapia.


Terapia en Equipos o Individuales:

Influencia del número de terapeuta, que participan en la terapia, en el resultado de la misma.
Cuando hablamos de Terapias Grupales o en Equipo, no nos referimos a la clásica terapia de grupos donde un terapeuta atiende a un conjunto de pacientes y controla la dinámica de las interacciones con fines terapéuticos. En este caso hacemos referencia a las intervenciones de un grupo de Terapeutas, que de manera más o menos coordinada intervienen conjuntamente para ayudar a un paciente mediante técnicas sutiles. 

Para pronosticar los resultados posibles a esperar en dependencia del número de terapeutas implicados, debemos conocer previamente la capacidad reactiva del paciente.
La capacidad reactiva del paciente es la que determinará que prevalezca un estado de potenciación o atenuación de su sensibilidad ante las acciones sinérgicas de las fuerzas interventoras en su recuperación, por ejemplo, Número de terapeutas que participarán en su tratamiento.
  
Efecto de Atenuación y Potenciación Sinérgica. 


Efecto de potenciación sinérgica: 

-La respuesta de un paciente con mayor capacidad reactiva es directamente proporcional, al número de terapeutas que intervienen cuando el nivel Tensérgico de los Terapeutas son equivalentes. 

Efecto de atenuación sinérgica: 

-La respuesta de un paciente con menor capacidad reactiva, es neutra y pobre, con independencia del número de terapeutas que intervienen, cuando el nivel Tensérgico de los Terapeutas es equivalentes y promedio, porque se expresa una atenuación del efecto sinérgico. 

En ese caso, no importa el número de terapeutas que participen en la terapia para el paciente, sus intervenciones no se "sumarán" o lo harán, limitadamente, en el proceso de sanación y no se intensificarán los cambios a esperar en una magnitud significativa. 

Se obtendrá resultados semejantes a los que se consiguen cuando interviene un solo terapeuta. Por más terapeutas que intervengan no consiguen, sumados todos, más efectos que el más fuerte. Esta es una condición que depende del estado del paciente, más que de la potencia del terapeuta. 

Por ejemplo, una enfermedad degenerativa de muchos años de evolución o una parálisis cerebral de 20 años. No importa cuantos terapeutas intervengan, son inoperantes, 100 terapeutas no consiguen más efectos que 10. Si alguien puede mejorar algún aspecto del estado de la persona, en más intensidad, sería el más fuerte. Es como si el efecto sinérgico del grupo no se expresase en ciertas condiciones dependientes del propio paciente o de su enfermedad.
Resumiendo:
-Mientras mayor capacidad de respuesta manifiesta un paciente, mas susceptible es de ser ayudado con las terapias colectivas, donde intervienen varios terapeutas.

-Mientras menor capacidad de respuesta manifiesta un paciente, menos susceptible es de ser ayudado en las terapias colectivas, porque los resultados seguirán siendo los mismos con independencia del número de terapeutas involucrados 
Terapia en Equipo.
Cuando se participa de una terapia en Equipo, en la segunda atención y activas sus capacidades de canalización de energías espirituales, todos los que intervienen tratando a un paciente, no solo actúan como auténticos terapeutas, sino que funcionan simultáneamente como portales de los más fuertes, que son los que más desplegadas tengan su configuración Nagual y más profundamente se han adentrado en la segunda atención. Estos terapeutas fuertes y centrados, a su vez sirven de portales de sostenimiento para, los que son todavía más fuertes que ellos, los que mantengan un nivel de conciencia y energía mas alto.

En esta red colectiva de correlaciones tenselares de los flujos de las energías y las conciencias, convergentes hacia el paciente, se crea no solo un efecto sinérgico en el que se suman y potencian las fuerzas de todos, sino también una canalización selectiva de las calidades de las energías y un efecto de reajuste de los Intentos coincidentes con las demandas del paciente y conforme a la “función bifásica de reajuste positivo” que no se estudia en este artículo 

Y todo este proceso acontece bajo la dominancia de aquel terapeuta integrante del grupo que, en ese día, desplegaba una configuración y operatividad cercana o equipotente con el estado de "Escorpión Armado" * que será aquel en mejores condiciones se encuentre de canalizar fuerzas espirituales, aquellas que las que le fijan en su posición de dominancia tenselar.
Los demás terapeutas se convierten en sus soportes y portales, aunque individualmente cada uno aporte sus propios matices e intensidades, mediante la ejecución de procedimientos complementarios, pero encaminados todos a un mismo fin, en base a la necesidad del paciente.
Esto quiere decir que, no importa que se actúe como portal cuando interviene un sanador más experimentando en el manejo de la segunda atención, no desmerita ni disminuye la importancia indiscutible de su intervención. Ocurre así, ocurre sin uno saberlo y no puede evitarse cuando estás en armonía con el trabajo conjunto y lo que se Intenta, y hasta los más fuerte actúan como portales en cualquier momento. 

Bajo la condición de Portal, siempre podemos ser eficaces en cualquier caso sensible a nuestra influencia, al aplicar nuestras terapias y procedimientos con los que estamos familiarizados, aunque trabajemos con grupos de terapeutas experimentados. Correlacionarse a ellos incrementa la eficacia de todos los participantes, incluso de los iniciados si consiguieron alcanzar el nivel de atención adecuado.
Tratando al mismo paciente, dos Equipos diferentes de Terapia.
Es importante evitar que dos equipos de terapia en la distancia, conformado por sanadores  facultados auténticamente, traten a un mismo paciente, a no ser que el más experimentado de ellos, les guíe para unificar el tipo de terapia a aplicar por ambos grupos.
Como norma, en los equipos de sanación o terapia remota, los miembros que les integran, aplican cada uno lo que ya sabe hacer; pero en función de un objetivo común y guiados por el miembro con mayor conocimiento. En los casos en que los terapeutas participantes tengan capacidades probadas de intervención remota, las cosas funcionan bajo reglas que hay que conocer y considerar. Si ese conocimiento existe, si el equipo de terapia es profesional, o si el guía que transmite las orientaciones generales lo es, se sabe lo que se debe y lo que no se puede hacer.... no existirán riesgos para el paciente siempre que exista un consenso general a la hora de intervenir, sobre todo en el caso de que se estén aplicando las técnicas más fuertes, que son las que tienen más contraindicaciones.

Ocurre que, cuando alguien realiza un procedimiento distinto al que aplica otro y ambos son procedimiento contrapuesto...  cuya utilización simultánea está contraindicada, los efectos pueden ser contraproducentes, incluso peligrosos. En caso de que se combinen ambos procedimientos, que serían útiles en sí mismo, aplicados aisladamente, pudieran ser contradictorio se aplican a la vez.
Reiteramos... Hay procederes que nunca se pueden combinar porque es peligroso hacerlo, para el paciente, cuando están siendo aplicados por sanadores o terapeutas auténticamente facultados, capaces de influir remotamente de manera demostrada sobre el curso de un proceso y reencaminarlo para bien del paciente, de manera corroborable y para asombro del personal médico que le atiende.

Si los terapeutas no se encuentran en el nivel de atención adecuado, no hay riesgos, porque sencillamente nunca podrán influir remotamente sobre paciente alguno
Si dos equipos de terapia, eficientes y capacitados tratan a un mismo paciente, aisladamente, puede ocurrir que "crucen" técnicas contraindicadas y las cosas no salgan bien. Es algo que debe evitarse, lo primero es la seguridad del paciente.
Si un paciente esta está siento tratado por un grupo de sanación auténtico, Ellos cuentan con las orientaciones de su guía y si tiene experiencia y están facultados, igualmente tienen éxitos rotundos y verificables.
No es necesario, ni recomendable, que se sumen a otro equipo para tratar a un mismo paciente, No sería recomendable hacerlo, cuando no hay un acuerdo mutuo y una guía conjunta que les unifique a los dos equipos, para que actúen como uno solo.
Sería conveniente repasar las contraindicaciones de las terapias, haciendo clic aquí
Resumiendo:

Sin la dirección y el consenso adecuado, ningún paciente debe ser tratado por dos grupos distintos de terapia, sobre todo si están integrados por practicantes auténticamente capaces de intervenir remotamente y cambiar el curso de los eventos, porque si se "cruzan" sus intervenciones, si se aplican procedimientos contraindicados, lo menos que puede pasar es que los efectos se colapsen por el antagonismo y se anule la posibilidad real que tienen de ayudarle. Lo peor, es que el paciente pague el precio del error.
Y es lo más importante que debes conocer... Este riesgo existe solo en el caso que, los equipos estén conformado por sanadores o terapeutas experimentados y con capacidades auténticas porque sus efectos son contundentes y nunca si se trata dos equipos de TENSERGISTAS o practicantes avanzados de Tensergética.

Cadenas de relaciones en las terapias de grupo.

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Modificando el Intento en las terapias de grupo.
Cuando los más fuertes, dentro del grupo de terapia, deciden cortar esos flujos o intentar de otra manera, reorganizan automáticamente los nexos y los contenidos emergentes de los portales (terapeutas que participan) acomodándolos a su nuevo intento, siempre que éste siga siendo congruente con la demanda del paciente. De modo que, los intentos individuales, que sean más congruentes con el Intento que sostienen ahora los más fuertes, - Y siempre que el paciente lo demande- "pasan" y se encausan potenciados.
Y por el contrario, los intentos inarmónicos o incongruentes que no se ajustan a la necesidad del cambio y se quedan atascado en las técnicas anteriores que ya no son necesarias para el paciente, "no pasan", pues no existe gradiente de demanda para ellos. Ocurre conforme al principio de que lo semejante atrae a lo semejante.
Con solo elegir todos no intervenir, o intervenir en la nueva dirección sugerida, se establece el nuevo balance. Ese balance lo sigue dominando el más fuerte del Grupo. 

Si alguno de los terapeutas participantes, debidamente facultado para sanar, improvisa y aplica otro proceder o técnica distinta a la necesidad del paciente, pero de manera correcta y sin contraindicaciones, no pasa nada; en todo caso sirve de portal, para los demás miembros del equipo; sigue siendo útil pero su intento personal pierde vigencia porque no se necesita. Si su nivel de conciencia es lo suficientemente elevado, podrá comprobar, en muchos casos que, sin darse cuenta comienza a aplicar procedimientos cada vez más congruentes con el flujo de los eventos que conforman el proceso terapéutico en base a la necesidad del paciente.
Si alguien intentase otra cosa y es lo suficientemente fuerte para reclutar toda la red, solo lo hará en tanto sinergiza empáticamente con sus flujos tenselares, o lo que es lo mismo, en tanto su intento es también congruente con la demanda del paciente, que es el fijador del intento.
El paciente tiene sus necesidades, puede que nuestros tonales no se enteren de lo que necesita, pero los naguales guían el intento en función del reclamo, de la demanda, de la necesidad.
Si la mente Tonal trabaja codo a codo con la mente Nagual es todavía cien veces más potente el efecto. Quiero decir que, si el terapeuta conoce intelectualmente cual es el daño, ubicación, características, etc.. e intenta enviar recursos viables, utilizando técnicas y procedimientos congruentes para atenuarlo certeramente y con conocimiento de causa; en ese caso, coincide con el “conocimiento” Nagual que funciona de otra manera y profundamente, pero pretende lo mismo y así se actúa más completo, con mayor eficiencia. Por el contrario, su intervención consciente es menos potente cuando el tonal no se entera de lo que está ocurriendo o tratando e improvisa o se “deja llevar”.
Por eso es tan importante saber racionalmente lo que ocurre y auxiliarse, en lo posible con las investigaciones y diagnósticos médicos o psicológicos..

Gradiente de demanda.
La necesidad del paciente, de una particular calidad energética que necesita, genera un gradiente a su favor de energías tenselares equivalentes o de esa calidad; pero ese gradiente no se libera o fluye en su dirección si no queda involucrado en el contexto de las relaciones y gradaciones específicas de energías espirituales canalizadas. 
Ejemplo: Imaginemos a un paciente grave con un Síndrome Yin (Frío) por deficiencia de Yang (Calor)... En situaciones así, cuando el paciente está correlacionado por el afecto de sus seres queridos fundamentalmente por terapeutas que funcionan en la segunda atención, se establece un gradiente de demanda de Energías Yang. Si está solo y aislado esa demanda no se establece pues no puede satisfacerse. Pero si está acompañado ocurre de inmediato. Y mucho más intensamente si el acompañante tiene capacidades naguales innatas. Sea o no consciente de ellos, sea o no un terapeuta o sanador. Ocurrirá con independencia de que sea o no consciente de su papel como portal.
Continuamos con el análisis. Debes conocer que, cualquier desbalance que expresé un síndrome Yin, no solo manifiesta síntomas de frío, sino una especial condición de gradiente y demanda de Yang (calor). Amas situaciones son interdependientes una se asocia a la otra . Esa condición debe ser considerada por el terapeuta como parte del proceso y es aprovechable cuando el paciente deja de estar aislado y es correlacionado.
Debes considerar que la correlación tenselar incluye, no solo al entramado sino a las urdimbres tenselares. Un paciente con Síndrome de Yin demanda automáticamente Yang del terapeuta que le correlaciona. El gradiente se establece y se desata el flujo de yang hacia el paciente, a través del terapeuta, que canaliza, mediante la alineación de su antakarana modalidades yang de energía Universal que emergen de él moduladas como Energía Espiritual, Reiki Por ejemplo. Quiere esto decir que la potencia tensérgica del descenso de energía universal coadyuba con el gradiente del flujo de la energía que se canaliza hacia el paciente en dependencia de su demanda.
A ese flujo intenso de gradaciones de energías universales/espirituales se le debe, la sensación "de tirón" que el paciente parece ejercer sobre los flujos en su dirección como si fuera un atractor selectivo de los mismos. Siempre que se experimenta “tirón”, siempre media el avance canalizado de energías universales/espirituales y cuando el terapeuta  puede sentirese flujo emanando desde él, le da la medida que no importa cuanta energía Yang ofrece al paciente, porque siempre hay disponible. "Mientras más das más tiene". Porque solo está accediendo a recursos alternativos de las fuentes universales/espirituales.
Si el paciente está débil y aislado, queda fuera del flujo compensatorio de la energía y encuentra escasos recursos que satisfagan su demanda, pues nadie podrá actuar como portal, ni le conecta a la fuente.
En caso de estar acompañado, también puede ocurrir que, a pesar de la correlación del paciente con sus familiares, el entramado tenselar no esté lo suficientemente configurado para que existan nexos sólidos que garanticen el "tirón" adecuado de flujo de Yang en correspondencia con la demanda real del paciente debilitado y que sea insuficiente. En casos así, un Terapeuta avanzado y con dominio en las técnicas de modulación de calidades energéticas yin/yang puede, desplegando su nagual y correlacionar al paciente y sus familiares convertirles en portales de acceso, que le ayuden a encausar hacia el paciente las energía de modalidad Yang selectiva y con la intensidad adecuada que el paciente necesita compensando los gradientes. 
A este evento acontecido, mediante la intervención del terapeuta capacitado, dentro del contexto familiar y sobre los miembros de la familia que acompañan al enfermo se le llama “Activación de portales”
Y si es lo suficientemente fuerte utilizará además a otros terapeutas con capacidades naguales, si participan de la terapia de grupo, para que a través de ellos y con independencia de la acción tonal voluntaria de cada uno, comiencen a encausar igualmente las cantidades necesarias de energías Yang, sean o no conscientes de lo que ocurre.
Dominancia Tenselar.
Cuando interviene un grupo de intervención remota, la dominancia tenselar de alguno de los miembros sobre los procesos de canalización y modulación de las energías, que se desata durante el tratamiento del paciente, es el resultado del incremento de los niveles de energía y conciencia del terapeuta y del desplegamiento relacionado de su configuración Nagual. Desplegamiento de los nexos tenselares que, en primera instancia determina la alineación de las urdimbres y del entramado de correlaciones con el paciente y paralelamente el incremento consecuente de su capacidad de actualizar y canalizar energías universales/espirituales del terapeuta, hacia el enfermo correlacionado, por el enfoque de su conciencia sensible y afectuosa, centrada en él.
Esa dominancia, dependiente de la demanda del paciente y matizada por el intento que armoniza con la necesidad, se releva entre los más fuertes de los terapeutas que participan y no es patrimonio de ninguno de ellos, no es un puesto vitalicio, hoy uno "toma el mando", mañana el otro... Por la mañana la dominancia se inclina hacia aquel que intervino en una mejor condición en la terapia y por la noche hacia otro que haya intervenido.
No obstante, la mayor parte del tiempo, quien domina el flujo de los intentos es el más fuerte y mejor sincronizado con la necesidad del paciente, en un momento dado y el que mayor presencia hace para él. Eso le convierte en una pieza clave en el sostenimiento de las correlaciones y actualización de Energía espiritual. Es como la araña que teje y mantiene su red y domina sobre ella, desde el centro. Actúa como un chakra, un sitio de confluencia y transmutación de los contenidos de los flujos de las energías que vehiculiza moduládamente hacia el paciente, “espíritu mediante”, incluso cuando no se encuentra realizando la terapia, fundamentalmente si está dormido o relajado en estado de hipnagogia.
La condición de Tlahui-cólotl o "Escorpión Armado", es indicativa de una elevada dominancia tenselar, del incremento de la capacidad de acecho y ensueño y de una alta disposición para Intentar eficientemente.

Intento.
El tonal tiene propósitos... por más que se implique y luche por ellos no consigue Intentar. Solo el Nagual Intenta, en la segunda atención, porque solo se intenta “Espíritu mediante”. No hablo en términos religiosos, hablo en términos energéticos
En la segunda atención, en el ámbito de las relaciones tenselares, la necesidad o la demanda la marca siempre el paciente y determina la potencialidad del gradiente. O mejor dicho, el Nagual del paciente es quien marca la necesidad a modo de reclamo o "tirón" de los recursos tenselares al alcance que compensen los desequilibrios. La actualización del “Espíritu” (Energía universal/espiritual) en el entramado de correlaciones tenselares, es el que desata el flujo a favor del gradiente de demanda y la calidad de energía demandada.
 

Lo que es congruente o no para el paciente, lo marca él mismo como parte de la tendencia natural de reajuste armónico y autoequilibrado del sistema. El sistema de nexos tenselares dispone de sus propios recursos de armonización y demanda de fuerzas universales/espirituales con calidades específicas de energía para necesidades específicas del paciente. No obstante la capacidad de modulación del terapeuta es un factor que potencia la intensidad en que flujos de calidades energéticas específicas sean más intensas y estén más disponibles.
Cuando una persona muy fuerte intenta algo que no es congruente con la necesidad de la demanda, pierde su fuerza alineadora... carece de la “brújula” que canalice y enfoca lo que intenta. Y siendo así, sigue teniendo el "mando" el más fuerte que armoniza empáticamente con esa necesidad e intenta lo que se requiere.

Incongruencia, neutralidad y congruencia del propósito del terapéuta.
El intento no es una función ni cualidad tonal, es una condición inherente a la conciencia nagual. El propósito es un asunto tonal, cuando un terapeuta interviene  su propósito, puede ser congruente, neutro o incongruente con la demanda de la situación o del paciente, que es la condición que determina el intento verdadero del nagual de ambos: Terapeuta/paciente.
Cuando el Terapeuta se propone transmutaciones o cambios, cualesquiera que sean los procedimientos utilizados, que refuerzan la demanda del paciente, acorde con su necesidad se habla de propósito congruente con el intento. En ese caso su intervención sinérgiza con la expresión de las fuerzas que intentan recuperar el equilibrio, sean estas humanas o espirituales
Cuando el Terapeuta se propone transmutaciones o cambios, cualesquiera que sean los procedimientos utilizados, que no coinciden con la demanda del paciente, que no son coherentes ni acorde con su necesidades, pero que no contravienen o vulneran su estado, se habla de propósito neutro. En ese caso su intervención deja de ser sinérgica y el terapeuta solo actúa como portal de fuerzas espirituales o humanas si trabaja solo, o como el portal de otro terapeuta con capacidades superiores si interviene formando parte de un grupo de terapia, pues actúa sincrónizando con la necesidad que determina la demanda, con independencia de su propósito neutro.
Cuando el Terapeuta Intenta transmutaciones o cambios, cualesquiera que sean los procedimientos utilizados, que no coinciden con la demanda del paciente, que no son coherentes ni acorde con su necesidades, y que pudieran contravenir o vulnerar su estado, si interviniese con la suficiente fuerza, en ese caso se habla de propósito incongruente con el intento. Siendo así su intervención deja de ser sinérgica y se debilita su presencia y su condición de portal de las fuerzas espirituales o humanas, en juego, si trabaja en grupo. Su utilizad merma o puede ser perjudicial para el paciente, sobre todo si actúa en soledad y no es parte de un grupo que impone su fuerza alineadora congruente, evitando así que pueda dañar.

Mientras más bajo sea el nivel de energía del terapeuta y más presenciales sean sus terapias, más posibilidades tiene de afectar al paciente y así mismo en su propósito, hasta que éste deje de tener poder y ya no pueda Intentar aunque insista en su determinación de continuar tratándolo. En este caso lo recomendable es disponer de un recurso de valoración que calibre sus actuaciones y los pasos a seguir y que sirva de protección, como el conocimiento de técnicas de Kine Sutil, (TSG nivel 11) para poner un ejemplo.
Mientras más elevada sea su nivel de energía, más posibilidades tiene el terapeuta de armonizar con los intentos congruentes de las energías que a su través se encausan hacia el paciente, conforme a su demanda, y menos interés o necesidad mostrará, en realizar otro tipo de procedimientos que no sean congruentes con el estado del paciente. Mientras más alto sea su nivel de energía y mas congruente sea su propósito, menos posibilidades tiene de afectar al paciente y a sí mismo.
Mientras más desplegada se la configuración nagual con mayor congruencia Intenta el terapeuta de más centrado y específicos tienden a ser sus intervenciones economizando recursos y energías al no implicarse en procedimientos improvisados, los cuales descarta casi por instinto, por lo que aleja la posibles incongruencias de lo que se propone para acercarse a lo que se necesita Intentar. 
En los niveles bajos de energía y conciencia, cuando el sanador aún no es fuerte estableciendo los nexos que le correlacionan al paciente y a los demás sanadores, “espíritu mediante”, menos intensa es su capacidad de aprovechar el efecto de Potenciación Sinérgica acrecentado por las necesidades del paciente. Por ese motivo, su participación en los flujos de eventos correlacionados que intervienen en el proceso de sanación del que participan apenas condicionan su conciencia y apenas lo encamina en la correcta dirección cuando se deja llevar por su instinto. NO tiene la energía ni el tirón de la demanda, que a modo de brújula guía, silenciosamente, los derroteros del intento en función de las necesidades y su mente divaga sin rumbo improvisando procedimientos e incrementándose la posibilidad de manifiestar grados variables de incongruencia o neutralidad en su propósito.
Propósitos imposibles a pesar de su congruencia. Atenuación Sinérgica
Mientras más estructural sea el daño, mientras más afecte a la base material que garantiza la existencia como ente biológico, para una enfermedad y paciente dados, más se incrementa el Efecto de Atenuación Sinérgica. Efecto que solo se expresa en los ámbitos de las relaciones tenselares en la segunda atención. Porque, en casos así, las demandas del pacientes derivan a necesidades más inmediatas y materiales de los planos más concretos y densos de su expresión biológicas, como alimento, agua, oxígeno y en consecuencia, menos potencia tienen las intervenciones naguales, menos se expresa la ley de dominancia tenselar, porque en problemas de esa índole, por el tiempo transcurrido, el grado de daño acaecido, las causas biológicas que las originan son dominantes y no pueden suplirse esas demandas energéticamente, no existe gradientes equivalentes para ellas en la segunda atención.
Siguen siendo útiles las correlaciones y el aporte energético, por supuesto, pero la demanda ahora ocurre dentro de otro plano de necesidad y comienzan a debilitarse los vínculos de intervención, si no se intenta otra cosa, si se intenta que el cuerpo se nutra, disponga de agua y oxígeno y que se cure y disponga de las medicinas o medidas adecuadas. Este intento es congruente en un sentido literal pero no estricto en términos de la segunda atención.
Por ejemplo, en ciertas situaciones, sería congruente intentar hibernar al paciente, para que el metabolismo disminuya y sufra menos daños. Ese intento es congruente aunque transitorio pues no resuelve el problema en sí. Aquel terapeuta que insiste en crear una nueva realidad para el sujeto ensoñándole alimentándose, oxigenándose y bebiendo los líquidos necesarios, igualmente coadyuva a posponer el fin. Pero para aquel que intenta las cosas como si quisiese crear agua para el paciente, comida y oxígeno consigue efectos neutros, es como intentar que le crezca la mano a un manco. Actuando así , inflexiblemente acaban por soltarse los nodos, porque han perdido el atractor que les ataba o porque nunca existió ni atractor, ni gradiente ni dominancia.
En ese caso la condición de Escorpión Armado es irrelevante. Solo Dios si es que puede ayudaría. Lo cual no parece ser frecuente. Los médicos saben de ello...
Y si a pesar de todo, al intentar esos imposibles aún llega algo por vía tenselar hacia el paciente, será alguna modalidad de energía que necesitaba y la intervención solo sirve de soporte para compensar su necesidad, pero nada puede sustituir este otro tipo de carencia y nunca será más importante como pudiera serle darle agua para beber, comida para comer y aire para respirar. Por decirlo de algún modo que sirva como ejemplo. 
Los intentos imposibles no son intentos, porque sencillamente no pueden intentarse. El Nagual también tiene horizontes más allá de los cuales su intervención está limitada y hay que saber ser consecuente a la hora de implicarse en cosa asá, sobre todo cuando se acaba dando falsas esperanzas a los familiares y al paciente.

Dr. Cristian Salado.


Extraído del manual del Curso:
" Acecho Ingénito I. Las bases del Acecho".
Autor Cristian Salado.

Reservado todos los derechos.
Prohibida su reproducción total o parcial.

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© Cristian Salado.