Percepción Sutil, Niveles de atención y conciencia. Sentir y Ver el aura"Niveles de Atención y Conciencia"

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La Primera Atención. "El Dominio de la Vigilia"

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»Como ya habíamos explicado en el capítulo anterior, La primera atención, se refiere a todos los procesos psíquicos y perceptuales que nos permite registrar y procesar información que llega a nuestros sentidos ordinarios, procedente de la realidad física.

Se relaciona con los estados de la conciencia ordinaria que sostenemos con la atención vigíl mientras nos mantenemos despiertos y la atención onírica, mientras dormimos o soñamos.

La primera atención define al tonal y le mantiene operativo

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Pensar

La Segunda Atención. "El Dominio del Ensueño"

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» La segunda atención, se refiere a todos los procesos psíquicos y perceptuales que nos permiten registrar y procesar información que llega a nuestros sentidos sutiles, procedente de la matriz etérea de la realidad. Se relaciona con estados de conciencia acrecentada que mantenemos despiertos o dormidos.

En la segunda atención se activan la atención de acecho y la atención de ensueño, pero el sujeto igualmente mantiene la primera atención, es decir la atención vigil. Lo que significa que sigue siendo consciente de todas las cosas que normalmente experimentaba. Solo que ahora ha despertado el Ver.

En ese sentido, activa la segunda atención, Ver significa acechar y ensoñar lo que se percibe, sin que lo percibido sea un sueño, porque no pierde cariz, ni relevancia, presencia u objetividad, en tanto lo percibido o ensoñado sigue siendo parte de la realidad. Lo que ha cambiado es que ahora no solo es parte de la realidad física objetiva, sino que los cuerpos de ensueño de los procesos, fenómenos, cosas, que el sujeto ensueña, están incluidos dentro de sus ensueños y en consecuencia ahora son influidos por su intento.

Aunque el sujeto en la segunda atención tiene activa su Atención de Acecho, su dominio pertenece a la Atención de Ensueño. En este estado, sus habilidades para ensoñar se activan y se potencian.

En la segunda atención una persona cuando piensa, desea o asume... intenta lo pensado, deseado o asumido… Ya es capaz de intentar, pues tiene activa la atención de ensueño y despierta la atención de acecho. Pero ha de pulir su capacidad ensoñadora porque solo se acecha ensoñando.

Los dominios del ensueño colman las profundidades de la segunda atención, y en este nivel de funcionamiento de la mente nagual, el devenir condicionado por la causalidad se manifiesta en el mundo tonal a modo de señales, las cuales empiezan a mostrarse con más frecuencia y mejor definidas.

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Ensoñar

La Tercera Atención. "El Dominio del Acecho"

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» Cuando el Terapeuta alcanza la tercera atención, descubre que la segunda atención persiste, pero la primera recesa, porque ya es incapaz de registrar sensaciones que procedan de su cuerpo o entorno físico, en cambio el Hibiki (氣) es pleno, puede percibirlo con intensidad e igualmente controlarlo.

en cambio, si le hablan, no escucha, pero reconoce "intuitivamente" lo qué demanda esa persona, su necesidad o urgencia. Si le tocan no siente en su piel el contacto de los dedos, pero siente el reclamo, no de la mano, sino de la otra conciencia que le solicita. No hay personas ni manos en la tercera atención, ni casas, ni sillas; Hay contenidos de energía y conciencia fluyendo, y su misma conciencia es parte de esos contenidos y del tejido que les interconecta.

En la tercera atención el "uno mismo" entra en pausa para disolverse en las cosas que le rodean. Puede ejercer su raciocinio, pero el pensar se convierte en un proceso con diferente calidad; intenso pero leve como el viento; sin fijaciones, pero coherente y sostenido. Es un estado luminoso que no agota la energía cerebral; al contrario, la preserva y la promueve.

En la tercera atención, la atención de acecho se hace dominante. "todo piensa contigo", porque se alcanza un estado de conciencia en el que los pensamientos modulan realidades, condicionando los eventos físicos, biológicos y psicológicos a diferentes escalas; con tu mera presencia o con solo enfocar la conciencia sobre algo.

En la tercera atención, pensar e intentar se convierten en una misma acción; porque los dominios del acecho, entreteje sus hilos en el tejido de la cuarta atención permeando de intento todos sus rincones.

En la tercera atención, la conciencia nagual ensueña acechando. Los cuerpos de ensueño del entorno inmediato, a la conciencia nagual que les reconoce, o los cuerpos de ensueño de las cosas, fenómenos, eventos y personas que la conciencia nagual recuerda, son elementos activos y constitutivos de su intento y sus manifestaciones o acciones sinergizan con los gradientes de demanda de sus ensoñaciones.

La deriva generada por la presión de la necesidad encarrila los derroteros propiciatorios de las causalidades, generando sincronicidades a una escala y en una magnitud tan alta, que solo pueden ser vislumbrados en la segunda atención, y resultan desapercibidos para la conciencia tonal, incapaz de interpretar por sí misma cualquier señal a ese nivel.

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Acechar

La Cuarta Atención "El dominio del Intento"

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» Al proceso en el que la naturaleza sutil de la realidad se hace una contigo, y piensa tus pensamientos y les responde, como mismo tu cuerpo sigue a la demanda de tu cerebro, se le llama intento. Intentar significa bajo esta premisa, que una necesidad nacida en las profundidades de tu mente, prospera en la realidad como un evento que promueve tendencias, y condiciona el devenir, encausando las brújulas de un destino que surge de esa necesidad y su gradiente de necesidad.

Acecho, es el acto de ejecutar como revelación, a modo de manifestación, al evento condicionado por el intento. Acechar es la capacidad que tiene la conciencia nagual de influir sobre el derrotero de los eventos manifestándolos, al imperar sobre los más esenciales mecanismos que determinan la aparición o cambio de cualquier suceso o fenómeno físico, biológico, psicológico o espiritual, bajo la tendencia moduladora del intento.

El intento es origen que en esencia condiciona el contenido, y la tendencia de la necesidad de la conciencia que encarrila el curso del devenir.

El incremento del nivel de energía y atención, y la recuperación plena de la integralidad energética, lanza a la conciencia nagual más allá del punto en el que los sentidos se enfocan en los estímulos procedentes de la primera y la segunda atención. En ese estado solo persiste la tercera atención, y cuando finalmente se rebasa ese límite, la conciencia despierta en la cuarta atención; un contexto existencial implícito, no manifestado, donde la conciencia misma es parte estructural de la realidad que experimenta, un espacio matricial cetéreo cuyo tejido estructura y conforma la raíz de la conciencia como hecho expandido y omnipresente; el contexto en el que subyacen los mecanismos más esenciales y preexistentes responsable de la aparición y el curso de los eventos materiales, sean físicos, psíquicos, biológicos o sutiles.

Resumiendo, la cuarta atención se alcanza despertando allí, donde la conciencia existe siendo parte misma de los mecanismos "suprainteligentes" de control, sobre el devenir. De esa manera, en la cuarta atención la mente intenta con mayor nivel de dominio, influyendo sobre el curso de los eventos de la manifestación, suprapersonalmente y en base al gradiente de necesidad.

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Intentar

La Quinta Atención "El dominio del Doble"

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» Inmersos en la segunda atención, solo acecha quien intenta y se intenta ensoñando. En la primera atención existe el propósito y la determinación. La capacidad de intentar comienza en la segunda atención, el hombre media en tanto nagual y consigue dominarlo en la tercera. Pero, el intento libre de la conciencia tonal, excluyendo al mismo hombre, que solo sirve de vehículo, prevalece, impera y se impone en tanto conciencia nagual pura, como una entidad o presencia reguladora autosuficiente y suprahumana, a partir de la cuarta atención.

El tonal no puede intentar, carece de la energía suficiente y del estado adecuado. Solo intenta la conciencia nagual cuando el hombre sostiene la atención de ensueño, y modula el devenir mediante el ejercicio del acecho; niveles de conciencia que solo empiezan a manifestarse a partir de la segunda y tercera atención.

La cuarta atención es el reino del nagual y los dominios del Intento, en estos contextos el hombre ya no media ni sirve de vehículo, solo de raíz. Ahora es el nagual quien actúa de vehículo, para propiciar un nuevo salto, determinado por la expresión, de un orden mucho más abstracto e implícito: Los “dominios del espíritu”

A su través de su nagual y si se dan las condiciones, pudiera manifestarse y alcanzar al hombre explícitamente, y a través del hombre expresar su esplendor en el mundo cotidiano. Y esas condiciones están determinadas por el tránsito de la cuarta a la quinta atención.

El nagual necesitó del hombre y su tránsito desde la primera a la segunda atención para desplegarse, para iniciar su desdoblamiento. Pero, una vez que el hombre alcanza la cuarta atención, el nagual ya no le necesita para expresarse espíritu mediante. Se ha fraguado el Doble; se ha consolidado y liberado. Ahora, el Nagual es autónomo, operativo y pleno; y con independencia del nivel de atención del hombre el nagual sigue activo, aunque el hombre sea su raíz. Por eso se llama “el Doble” y el Doble es uno con el espíritu.

El hombre cede su nivel de dominancia al nagual y se disuelve en la cuarta atención, donde su conciencia humana se mantiene sumergida; la conciencia nagual activa y el intento mismo dominan como reguladores del devenir. Son las causas y consecuencias de una causalidad, condicionada por la necesidad.

Pero la condición misma de "ser" hombre, o "ser" águila, piedra, río, trueno o viento no es inherente a la cuarta atención. En la cuarta atención subyacen los dominios de la matriz cetérea, un orden implicado y "suprainteligente" que condiciona y modula lo que ya preexiste implícitamente en los ámbitos abstractos de la quinta atención, donde el hombre ya no es consciente de su condición humana.

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No ser

La Sexta Atención "El dominio del Buda"

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» En los espacios de la sexta atención, la conciencia nagual despierta en ámbitos donde se hebra consubstancialmente a la matriz definitiva, aquella en la que preexisten y subyacen las tendencias predeterminantes que generan la causalidad, la posibilidad no del cambio sino de su tendencia; no del movimiento sino de su dirección; no de la mutación sino de su sentido; y del impulso primigenio que condiciona el desarrollo en el tiempo y en el espacio, de los fenómenos, procesos y cosas, de la aparición de la vida y de la conciencia implícita en lo vital; de la organización de la materia inorgánica en orgánica; de caótica en evolucionada; a escala cósmica o molecularmente como expresión genética transferible, por ejemplo; y ajustándose a las condiciones que en un planeta sean determinantes en la evolución local de la materia viva y la conciencia; y más allá de las leyes asumidas y del imperio del azar; y más allá de la tendencia natural de la selección, y de los mismos genes que nos permitieron llegar a ser hombre, a ser águila, árbol; y más allá de las determinantes fisicoquímicas que diferencia lo substancial, de lo insustancial; lo mineral, de la esencia; la nube, del trueno; el viento, de la fuerza; la luz, de la energía; y más cercano a un pensamiento, a una sensación, una emoción, intuición o epifanía, sin serlos...

A partir de la sexta atención el nagual habrá creado las condiciones que le permiten desdoblar, y a su través dejar relevarse en este mundo y explícitamente a otro orden superior de naturaleza Cetérea, cuya predeterminación, como expresión primera de una ley, es relativa a esas instancias y condicionada por el intento.

Sosteniendo la sexta atención, en un momento de deslumbramiento sublime, el propio nagual como entidad autónoma y operativamente independiente del hombre, cede ante una nueva emergencia; recesa, se subordina y repliega su poder "creando espacio"; porque llegado a ese punto, es la "presencia" y "poder" del "Espíritu" quien se impone y manifiesta a través del nagual del hombre. Fue el nagual quien facilitó la transfiguración alcanzando su máximo nivel de integralidad y radiancia y de esa manera el hombre; ahora iluminado, recupera autoconciencia pero resurge convertido en Buda.

En ese punto, la conciencia humana y nagual retornan y emergen fusionadas al "Espíritu". Percibir en la sexta atención es experimentar al mundo como al propio cuerpo y al flujo del devenir como al de su propia sangre; y es su cuerpo búdico un órgano imprescindible para que funcione integralmente el mundo, y para que, bajo el apremio de su presencia la naturaleza recupere la gracia original.

En la sexta atención el hombre es ya una entidad luminosa que habrá alcanzado consciencia búdica.

Transformado, realizado y cumplido retorna o no, sacrificialmente el hombre desde la sexta atención, recuperando todas las inferiores, incluyendo la primera y sin perder ninguna.

Así regresa el "hombre-buda" a los dominios del "hombre-común", como vector del Espíritu y convertido para los demás en un Dios viviente.

Entre tanto, él ya sabe quién no es él, porque a su través las demás cosas, a pesar de la inconsciencia y los demás hombres, a pesar de la insensatez de la consciencia de las masas, todo y todos son él, y Espíritu mediante.

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No es

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El modelo de enseñanza de la Tensergética se destina a servir como preparatoria o un método de actualización, reciclaje y potenciación disponible para todos los terapeutas y practicantes profesionales de técnicas de Imposición de Mano e Intervención Remota, que entiendan la necesidad de ser "equivalentes en sensibilidad y equipotentes en eficacia" a los antiguos maestros y practicantes del Ling Qi 靈氣 , Reiki 霊気, QI Kung 氣功, Tai Chi 太極, etc. Ser tan eficientes como ellos, y poder corroborarlo en la práctica, es el objetivo.

Además de ofrecer un sistema profesional de preparación para Terapeutas de otras ramas de las terapias energéticas, Yoga, Acupuntura, Masaje, etc., el modelo de enseñanza del Método Tensérgico ofrece su propio sistema de intervención que incluye diferentes técnicas y modalidades de terapias, ejecutadas todas, en Estados de Conciencia Ampliada.

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